miércoles, septiembre 29, 2010

Estética del cinismo

Miguel Huezo Mixco

Por un golpe de suerte he conseguido hace pocas semanas una colección casi completa de Tendencias, la revista emblemática de la transición salvadoreña de la guerra a la paz. Releo aquellas páginas y pienso que esta sociedad, pese a todo, tenía enormes expectativas sobre aquel experimento de construcción democrática a la salvadoreña. Han pasado menos de dos décadas y es inevitable preguntarnos: ¿Qué nos pasó, como país, como sociedad? ¿Dónde se volvió a torcer el camino?

Cuando la guerra interna finalizó, en 1992, El Salvador tenía la oportunidad de entrar a uno de los mejores momentos de su historia. No solo la economía mostraba signos de recuperación, también los ánimos de la gente parecían abrirse a los vientos de la transformación que estaba experimentando el país. Los cambios ocurrían en la vida pública y en la vida cotidiana. Con todo, en los bajos fondos de aquellas ilusiones, seguía activada un bomba de tiempo. Para decirlo con el título de un libro de Álvaro Menen Desleal, aquella fue una "Revolución en el país que edificó un castillo de hadas".

Contra lo que esperábamos, en pocos años, como un topo, se fue abriendo paso el desencanto. Se irradió por todos los resquicios de nuestra sociedad, comenzó a oxidar la convivencia pudriendo las relaciones políticas. Si ahora el aire nacional está enrarecido y apesta es porque también caminamos encima de los cadáveres de numerosas ilusiones.

La cosa no para allí. El desánimo ha formado una nueva subjetividad: la del cinismo elevado a una categoría estética. Sus alcances ya están presentes en numerosas obras de escritores y artistas. Beatriz Cortez, una de las principales estudiosas de las letras salvadoreñas y centroamericanas de nuestros días, dice que esta sensibilidad permeada por el desencanto bien podría llamarse "estética del cinismo". Esta sensibilidad, añade, no es tan nueva: comenzó a hacerse manifiesta desde mediados del siglo XX, particularmente en la obra de Roque Dalton.

Tras una década de lecturas, investigaciones y debates sobre un importante grupo de obras literarias centroamericanas, ha publicado un libro titulado precisamente Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana de posguerra (Guatemala, F&G, 2010).

Beatriz dirige desde hace algunos años el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California, Northridge --hasta donde sé, el único en su especie en todo el mundo. Pocas personas como ella mantienen un diálogo crítico permanente con las letras salvadoreñas y centroamericanas.

Una de las tesis de Beatriz Cortez es que esas obras carecen del espíritu romántico de las letras del periodo revolucionario que comienza en la década de los años 70 del siglo pasado. Más bien realizan retratos de nuestras sociedades sumergidas en el caos, la violencia y la corrupción. El cinismo --expresado ya sea como obscenidad descarnada o grosería-- sirve como una especie de tabla que permite a los autores sobrenadar en un mar oscuro y desesperanzador. Para Beatriz Cortez mucha de la literatura de nuestros días es expresión de un proyecto identitario fallido.

La estética del cinismo está presente, por ejemplo, en narraciones de Álvaro Menen Desleal, Rafael Menjívar Ochoa, Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Claudia Hernández, entre otros. Es una literatura que explora los secretos y pasiones más oscuras, y revela los entretelones de una sociedad dominada por el consumo, el dinero y la frivolidad. Es la marca del fin de las ilusiones en este país que, a sangre y fuego, edificó un castillo de hadas.

(Publicado en La Prensa Gráfica, 30 septiembre 2010)

Ilustración: "Ángel anarquista" de Antonio Bonilla

4 comentarios:

  1. Anónimo1:43 a. m.

    Tu pregunta, Miguel, debería de abrir paso a un debate muy profundo, pero, poniéndome cínico, a nosotros los debates profundos nos resbalan, preferimos los lugares comunes, las ideas precocinadas y los gritos.

    Por otro lado, nosotros somos pendulares y autodestructivos. En un santiamén, pasamos del entusiasmo loco a la depresión de caballo. Lo queremos todo ya y perfecto, y a la más mínima grieta nos rasgamos la ropa como si fuéramos novios vírgenes y estafados. Por eso a nuestro cinismo le hace falta lucidez y a veces nos es más que el síntoma de una depresión histórica. Qué culpa tienen los sueños de que nosotros seamos unos soñadores ingenuos y depresivos.

    Ahora bien, hay cínicos y cínicos. En cierto cinismo se detecta no la falta de ética sino que el reclamo de la lucidez, el desvelamiento que desnuda las pajas que nos damos a nosotros mismos. En ese sentido, Horacio más que cínico es un buen moralista en el buen sentido de la palabra.

    Álvaro Rivera Larios

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  2. Anónimo10:28 p. m.

    Tuve el breve placer de ser a la Dra. Cortez. durante el primer y que yo sepa el unico congreso centroamericano de letras en la U de Northridge CA.(2001)Porque no continuo? porque una persona (salvadorena) tan exitosa y en una posicion tan potencialmente tan ventajosa(UES) porque NO recibe mas apoyo y reconocimiento "oficial" o privado???

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  3. Beatriz Cortez10:57 a. m.

    Hola Miguel, creo que hay una equivocación aquí, tal vez la persona que escribió este comentario me haya confundido con otra persona o tal vez por algún error nuestro no haya seguido en la lista de anuncios sobre nuestros eventos y por eso no ha podido estar al tanto de nuestro trabajo, pero para aclarar yo no trabajo en la UES sino en la Universidad Estatal de California, Northridge desde hace 10 años, en el Programa de Estudios Centroamericanos. En cuanto al congreso, sí he continuado con el congreso, en un inicio organicé el segundo congreso de literatura y cultura centroamericana aquí en la Universidad Estatal de California, Northridge en 2004, pero luego lo ampliamos, siguiendo las propuestas críticas de separarnos de las disciplinas tradicionales, y por eso, ahora se llama Congreso Centroamericano de Estudios Culturales, el III será aquí en nuestra universidad en junio de 2011. El primero fue en El Salvador en octubre de 2007, el segundo, que iba a ser en Honduras en julio de 2009 tuvo que moverse a Costa Rica, el tercero nos toca a nosotros. Este congreso es parte de mi colaboración con un grupo de académicos que se aglutina alrededor del proyecto de HILCAS (Hacia una historia de las literaturas centroamericanas), donde también edito un tomo que está por salir.

    Beatriz Cortez

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  4. Anónimo8:45 p. m.

    hola, cuanto gusto haber encontrado una posible forma de comunicación con ud, Beatriz Cortez quisiera saber si podría dirigir a ud, algunas preguntas sobre la estética del cinismo, pues actualmente estoy indagando sobre la temática que ud plantea si seria tan amable de brindarme una dirección electrónica muchas gracias, si puede respondame al correo: karlytaa.herndz@facebook.com

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