miércoles, diciembre 26, 2007

Bilingües, como dicen...


Miguel Huezo Mixco

Hablar inglés se ha convertido para los salvadoreños en uno de los principales mecanismos de movilidad social. Si hoy se hiciera un nuevo “mínimum vital”, como el de Alberto Masferrer, enseñar a hablar, leer y escribir el inglés debiera incluirse entre las necesidades básicas de los salvadoreños.
Aunque algunos visionarios consideran que el idioma del futuro es el mandarín (porque en unas pocas décadas China será la principal economía del mundo), para los salvadoreños el inglés representa mucho más que un mecanismo para conseguir trabajo o acceder a oportunidades de estudio.
Hasta hace unas dos décadas hablar en inglés era un distintivo social de las clases adineradas. Era el idioma de los “mandarines” criollos. En sus fiestas se hablaba, y se habla, en inglés. Algunos todavía conservan la costumbre de reñir a sus hijos en inglés, por teléfono y a gritos, a mitad de un supermercado.
Las cosas han cambiado. Ahora se escucha a familias enteras alternándose entre los idiomas español e inglés (o una forma dialectal de ambos) en las plazas o comedores del interior del país. Una encuesta realizada en 2005 con migrantes en el aeropuerto internacional revelaba que en El Salvador 10 de cada cien familias utilizan el inglés en el seno de sus hogares.
En muchos casos, el inglés ha pasado a sustituir completamente al español. Ahora, hasta el más distraído se da cuenta de la cantidad de anuncios en inglés que se miran por todas partes. Establecimientos para el alquiler de vehículos (rent a car) o para la fabricación de carteles (banners), nombres de restaurantes, salones de belleza (beauty salon), talleres de mecánica y ventas de llantas, prefieren identificarse en inglés.
Las empresas que operan en el país bajo el régimen de franquicias introducen cada vez más nombres y expresiones en inglés. En los cines no se escribe “salida de emergencia”, sino “emergency exit”. En algunos colegios privados los avisos a los padres de familia (“parents”) ya se dejaron de escribir en español. Los animadores de programas de videos musicales (“video clips”) salpican sus, por lo general lamentables, intervenciones ante cámaras con cualquier cantidad de expresiones en inglés.
Así sea una venta de pollo frito o el nombre de un colegio para niños, todo, o casi todo, se vende mejor si se anuncia o se nombra en inglés. Ya no se mira bien desear un feliz año nuevo, sino un “
happy new year”. La alegría se convirtió en “joy”. La navidad, en “Christmas”. Y El Salvador, en un país bilingüe.
Un poco a la fuerza, otro poco por necesidad y otro porque hoy la cultura de El Salvador es una producción transnacional, ya no tiene caso lamentar la presencia de la lengua inglesa en nuestra vida cotidiana. En países como el nuestro, el futuro de la poesía, tan carente de sorpresas y tan aburridora, probablemente conocerá un nuevo esplendor gracias a las novedades que ofrece la mezcla de ambos idiomas.
No sé qué pensarán los miembros de la Real Academia de la Lengua, pero creo que ellos, y otras entidades similares, como el Ateneo, debieran dar un paso adelante y promover una ordenanza, un decreto, yo no sé, que nos obligue a anunciar, vender y comunicarnos también en español. Y que se sumen a la causa de quienes promovemos que El Salvador, si ahora todavía no es un país bilingüe de manera oficial, pase a serlo, y pronto... antes de que China venga a decirnos que ya es tarde.

Publicada en La Prensa Gráfica, 27 de diciembre de 2007

Sellos postales de escritores salvadoreños

Clausura en el auditorio del Liceo Francés.
Gasolinera en la Troncal del Norte.
Pollería en Ciudad Merliot.
Mural en Juayúa.

Frutos de mar



Playa El Tunco, La Libertad
Multiplaza.
Las reglas cambiaron.

jueves, diciembre 13, 2007

Zapatos en el congelador



Miguel Huezo Mixco

En las últimas semanas ha tenido lugar en las calles de San Salvador y Guatemala una “batalla urbana”. Una empresa de publicidad se vio obligada a retirar de la vía pública una colección de carteles que invitaban al público femenino a consumir una nueva línea de calzado. “Están de muerte”, decía el eslogan. La imagen mostraba unos pies palidísimos, como sacados del congelador de una morgue, enfundados, desde luego, en un par de zapatos.
El ‘timing’ no pudo ser peor. La campaña coincidió con las celebraciones del mes de la no-violencia contra las mujeres. De acuerdo con datos oficiales, en el 2006 hubo en El Salvador 437 asesinatos de mujeres, 12 por ciento más que el año anterior. Muchos de estos homicidios los cometen sus propios esposos o compañeros de vida. Se trata de un tipo de violencia muy específica y muy extendida que se expresa mediante la agresión física -con resultados mortales en numerosos casos- así como mediante violencia sexual, psicológica y económica.
Los colectivos de mujeres miraron la campaña como una invitación a la violencia y presionaron para que fuera sacada de circulación. El retiro de los anuncios de zapatos mediante una orden municipal no ha sido el único caso. Una campaña que invitaba al uso de condones saborizados (“Que bueno escoger”) también provocó malestar en otro colectivo, en este caso muy conservador, hace algunos años.
Aquí se han visto enfrentadas dos racionalidades. Por una parte, la de las empresas publicitarias, que echan mano de frases e imágenes, a veces fabricadas con una envidiable economía de palabras, para convocar a una comunidad de consumidores y darle relevancia a un determinado producto. Por otra, la de los colectivos sociales, dispuestos a no admitir la difusión pública de mensajes que, en su concepto, pueden ser moral y socialmente perjudiciales. Razones respetables les asisten, sin duda. Pero en este caso se echa de menos un poco más de sentido del humor.
La publicidad es un componente fundamental en la vida cotidiana, y goza de una importante influencia. La “pauta” publicitaria mueve decenas de miles de dólares al día. En derredor a su producción existen una diversidad de intereses. No es casual que, aun tratándose de fondos públicos, el gobierno mismo mantiene en reserva el monto de sus gastos en publicidad, los cuales no deben ser para nada despreciables.
Si aceptamos que la publicidad influye en toda nuestra vida y que estandariza la creación de sentidos culturales y estéticos (en la calle, en el centro comercial y en los hogares mismos), algunos publicistas debieran dejar de mirar con fastidio la interferencia de los grupos sociales.
Paolo Landi, director de publicidad de Benetton, decía que el fin último de la publicidad no es convencer a la gente para que consuma más, sino para que consuma mejor, dar opciones para mejorar la calidad de vida de las personas. Colocar mensajes en la vía pública entraña responsabilidades no sólo comerciales. Ceñirse a la dudosa máxima de que lo que vende es bueno, no es la mejor manera de entender la complejidad de la vida social.

Parafraseando a Henry Ford (“no vendemos automóviles, vendemos sensaciones”), los anuncios no venden zapatos o condones, sino actitudes y valores. En la medida que, como parte de la vida en democracia, los grupos sociales tengan voz e influencia, los retos a la creatividad serán cada vez mayores.

(Publicado originalmente en La Prensa Gráfica, 13 de diciembre de 2007)


Abajo, enlaces donde se habla de la campaña y las reacciones:

http://noticias.aol.com/articulos/_a/zapatos-que-estan-de-muerte-levantan/n20071130231509990011?ecid=RSS0001

http://www.elperiodico.com.gt/es/20071127/actualidad/46104/

http://www.puromarketing.com/9/3938/estan-muerte-una-campana-zapatos-mucha-polemica.html

jueves, diciembre 06, 2007

Carta de León Trotsky a Frida Kahlo

Frida, amada,


Al contemplar esta noche tu rostro de cervatillo he descubierto que jamas conseguire hacerte a un lado de mi cabeza no se diga de mi Corazón. Arde mi sangre como una lampara votiva al lado de mi mesa, y es como un cerrojo (parte ilegible en el original) una noche en Collooacan. Dejo este papel debajo de tu puerta. Y debo volver a aclarar que no hubo diferencias entre nosotros. Ni la espina dorsal abre un surco insalvable en los hemisferios de una espalda. Me cuesta precisar en cualquier caso, talvez por mi alma eslava, si ese espacio abierto entre nosotros podra cerrarse y cicatrizar.

Te ame desde siempre y a escondidas. Me encontraba dueño de un juego de principios en los que me arrellanaba como un castor, y esquivaba el fantasma de tu bigote, tu porte de soldadera y esa sed de besos capaz de (parte illegible en el original).

He pagado con creces ese acto de soberbia, el hacerte mia. Yo vivi una de esas desafortunadas juventudes, y a tu lado he volado como el pajáro que vuela por el solo placer de volar, Frida (parte ilegible en el original) alli donde se supone que se enciende el fuego originario, pronto fueron rumores.

Con lo que me duele. Я оставляю в руках Диего одиозной? ("¿Debo dejarte en las odiosas manos de Diego?". En ruso, en el original)... Cuando llegue la hora de los blogs, que tu y yo no veremos, sospecho que tu rostro anti virginal desafíara las leyes del no logo. Y profetizo que en un remoto lugar se vera multiplicado tu entrecejo, a esperar llegada del olvido que tardara, como yo mismo me demoro en dejar este beso a tu figura inmortal. Frida, Frida…

Tuyo,

Lev T.
Лев Давидович Бронштейн

(rúbrica)

Inédita. Sin fecha

El texto no está contenido en "Obras (1929-1940)", CEIP.
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/index.htm. Se ha respetado ortografía y redacción. El original fue encontrado entre los papeles de la Asociación de veteranos del Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS

jueves, noviembre 29, 2007

Un hotel sin suerte

Miguel Huezo Mixco

Mi padre, lector incansable, era también un estupendo contador de anécdotas. Nuestros paseos familiares a bordo de un pequeño Fiat estaban siempre sazonados con sus historias. Un día, camino de Atecozol, detuvo el carrito a un lado de la carretera y nos señaló aquel imponente cono negro para contarnos que ese volcán, el Izalco, había eructado bombas de piedras, lava y ceniza ardiente, por siglos... cada 20 minutos. Nos contó que en 1955 se construyó un hotel en el Cerro Verde, la elevación que está hombro a hombro con el volcán. El Cerro en realidad es otro volcán que tiene más de un millón de años de existencia. En su cráter ha crecido un bosque donde anidan numerosas especies de aves vagabundas. Desde el mirador de aquel hotel, los visitantes tendrían una posición privilegiada para asistir a las convulsiones del Izalco. Pero, como por encanto, estas cesaron.
Alguna vez, el volcán reanudó brevemente sus erupciones, y fuimos a verlo. Vistas desde la carretera, aquellas no eran las espectaculares explosiones que le habían hecho merecer el sobrenombre de “Faro del Pacífico”. Sin embargo, nunca voy a olvidar la lava corriendo a un costado del volcán brillando en esa noche como un salivazo salido del infierno.
Volví el pasado fin de semana al Cerro Verde. Estuve allí, mucho antes de la guerra, alguna vez con el ornitólogo Walter Thurber, quien pasaba temporadas viviendo en su remolque, entre magnolias y bromelias, grabando los cantos de los pájaros y atrapándolos en finas redes para fotografiarlos y clasificarlos. Walter proclamaba que en esa elevación había más especies de colibríes que en todo Estados Unidos.
¿Qué se hizo Walter? Por causa suya, alguna vez me imaginé dedicado exclusivamente a observar las aves. Pero en alguna vuelta del destino perdí mis binoculares. A Walter también le perdí la pista, solo en cierto modo, pues he visto sus contribuciones en la prestigiosa National Audubon Society. Alguno de los senderos del Cerro debiera ser bautizado con su nombre... y hacerse una gran exposición permanente de fotografías de los pájaros que aquí habitan... Esto pensaba, empujando el cochecito donde dormitaba mi hija Azul.
(Igual que mi padre, pienso que uno, en su familia, debe ser un buen proveedor de historias. A esta familia mía, tan dispersa y diezmada por la vida, aspiro a reconstruirla en torno a nuestras historias: mapas gastronómicos, crónicas de un pueblito del norte, sagas en las que nuestros fracasos produzcan risas.)
Cuando ingresamos a la zona del hotel, debo aceptar que
no esperaba encontrar aquel espectacular abandono. Creí que, tras la campaña y los éxitos del Ministerio de Turismo, aquel hotel, construido en el corazón de un bosque exquisito, se habría beneficiado de cierta prosperidad, como la que ahora puede verse en algunos sectores de la Ruta de las Flores.
No encontramos una cafetería, ni un rótulo que hable del lugar en donde estábamos parados. Las paredes están siendo devoradas poco a poco por el musgo. Puertas, bombas de agua, bardas, servicios sanitarios, lámparas: todo está roto y descompuesto. Los cristales están verdes, de tan sucios, y si no están sucios están rotos. A la entrada, donde se nos pidió el pago para ingresar, un rótulo decía: “Tus impuestos trabajando”. Parece que nuestras contribuciones apenas alcanzan para mantener vivos los jardines, en medio de aquella lamentable ruina.
La única señal que hizo clic con mi memoria fue el Izalco, ceñido en su bufanda de brumas. Listo para sobrevivir los próximos mil años, si para entonces queda mundo.

Publicado en La Prensa Gráfica, El Salvador
http://www.laprensagrafica.com/opinion/932860.asp

(Abajo, imágenes del estado actual del Hotel de Montaña).