miércoles, mayo 26, 2010

Poetas for ever


Miguel Huezo Mixco

El mes de mayo que está por finalizar tuvo a poetas como personajes principales. Los conflictos del momento (rebelión en las cárceles, protestas callejeras, los catorce muertos del día, marchas campesinas y paros de buseros) le dieron espacio a dos nombres muy queridos: Francisco Andrés Escobar y Roque Dalton. De diferentes maneras, uno y otro acapararon la atención de miles de personas.

Dalton, como sabemos, encontró la muerte de manera prematura en 1975. Su asesinato le abrió paso a un mito que se actualiza año con año. Si ambos estuvieran vivos, Roque sería once años mayor que Paco. Paco Andrés murió el recién pasado 9 de mayo, y creo que él mismo hubiera sido el primero en sorprenderse por la cantidad de expresiones de respeto y cariño que ha recibido. Esto es más notable si pensamos que, como lo han descrito quienes le fueron más cercanos, Paco Andrés vivía en una especie de anonimato.

Paco fue retraído; Roque, explosivo. Dalton fue un poeta experimental. Miró las formas clásicas con irreverencia y quizás hasta con desdén. Francisco, en cambio, se decantó hacia formas poéticas tradicionales. Sus versos, rítmicos y de tonos suaves, tienen el aire añejo de los buenos licores. Era, como me dijo alguien, un "poeta de los de antes". Pero no es verdad, Francisco y Roque son poetas "for ever".

Más allá de las formas, Francisco estuvo siempre en la primera línea al lado de quienes entienden la poesía como una levadura para despertar conciencias y una poderosa arma de denuncia. En esto ambos se parecen, y ello prueba que en la vida, como en la poesía, no existe un solo camino.

Uno y otro ardieron en su pasión por el pueblo. Dalton nos dejó vehementes llamamientos a la lucha e inolvidables testimonios sobre la cárcel y el exilio. Francisco hizo retratos de la pobreza y del alcoholismo, con un aire que recuerda a Alberto Masferrer (de quien Dalton, por cierto, se mofaba). Paco Andrés fue un cristiano, no de catedrales sino de catacumbas. Roque, que se profesaba ateo, anheló esa pureza para su propia causa.

No creo que ninguno de ellos haya visto a la poesía como una religión. Esta es una de las tonterías más antiguas y nocivas, que viene pasando de generación en generación, y de la cual no consiguen escapar algunos poetas de nuestros días: los pequeños dioses.

Desde luego, la literatura de Roque y de Francisco Andrés, va mucho más allá de las efusiones a favor de la transformación social. Sin embargo, fuera de ciertos círculos, la obra de Francisco es prácticamente desconocida; y en el caso de Dalton, habrá que esperar un poco todavía para que su poesía se independice de su martirio y de los conflictos que este sigue suscitando.

Como pudimos verlo este mes, uno y otro han probado tener una inmensa capacidad para convocar a viejos y jóvenes hacia el mundo de la poesía; un mundo que, por cierto, no está hecho solo de palabras. Ellos son parte fundamental de nuestro canon. En este sentido, ya son insuperables. Sus letras tocaron, cada uno a su manera, el alma de esta extraña comunidad humana, la salvadoreña, de la cual recogieron sus grandezas y miserias, y a la cual quisieron servir con el ejemplo de la modestia o la sedición. Francisco y Roque están allí para probarnos que las ínfulas rupturistas pueden ser irrelevantes. Lo que cuenta, al final del día, es escribir con el corazón.

Foto: Narava

7 comentarios:

  1. Hermoso homenaje. Los dos, Paco y Roque, fueron sin duda hombres apasionados y consecuentes. Hombres que redimen el lastimado orgullo salvadoreño. Garcias Miguel!

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  2. Me encanta, decididamente, un contrapunto hermoso, gracias porque siempre existe la posibilidad de leerte. Un abrazo.

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  3. Que bonito esto. a Paco y Roque, mis respetos! cada quien con su propio estilo, escribieron , como bien dices, desde el corazon, que es lo que realmente importa.......al final del dia.

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  4. Maravilloso. Me la eché in the morning en la prensa. Buenísimo. La iba a recordar, así como hace uno románticamente con las cosas que le gustan del diario... y lo haré, menos mal que ya tenemos el enlace.

    Un abrazo.

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  5. Anónimo3:19 p. m.

    O como dice Chéjov, que no hay que pensar en "formas viejas o formas nuevas", porque de lo que se trata "es que el hombre escriba sin pensar en formas, tal como le sale espontáneamente del alma". Saludos.

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  6. Anónimo5:20 a. m.

    En todos los extremos se corre un riesgo. Las virtudes con mucha facilidad se pueden transformar en defectos. Cualquier escritor sabe que la forma es importante, pero algunos llevan esta consideración tan lejos que llegan a creer que sólo la forma es importante. Y eso tampoco, a la forma hay que cuidarla, pero sin endiosarla, sin convertirla en una religión ridícula.

    Todos los fetichismos son peligrosos para la inteligencia y para el alma.

    Lo importante es que cada poeta elija el vestido que mejor le convenga. Lo nuevo, si no es simple pirotecnia, ha de ser el producto de esa búsqueda: la de la propia voz. Y a quien se toma en serio dicha busqueda, dudo que le preocupen las discusiones superficiales sobre lo viejo y lo nuevo. Cada poeta tiene un viaje instransferible que hacer y su mejor virtud será la lealtad con que se entregue a esa misión.

    Todo los demás som meras discusiones de mercado literario.



    Álvaro.

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  7. Anónimo10:52 a. m.

    Estimado Miguel:

    De forma breve quiero felicitarlo por este editorial sobre Francisco Andres Escobar. Estoy completamente de acuerdo con la forma como Ud. lo describe.
    Fco. fue mi profesor entre 1977 y 1979 en el Extenado San Jose. En 1977 en primer año de bachilleato fue mi maestro de una materia que se llamaba o sonaba a tecnicas de investigacion. Mi profesor de Letras era Carlos Gómez, tambien un excelente maestro, que le deciamos Wolfang Kaiser, un teorico de la literatura clasica que mencionaba mucho. Para 1978 Fco. pasó a impartirme letras en 2º año en aquella epoca de grandes profesores con la imagen de socialistas o revolucionarios.
    Estoy en acuerdo con Ud. porque recuerdo perfectamente que yo le pregunté a Fco. que porque no leiamos sobre la obra de Roque Dalton. Mi inquietud se debia a que observé que compañeros de tercer año cargaban unas revistas que se llamaban Abra con poemas de Dalton, el profesor de ellos era Hato Hasbun. Recuerdo que Fco. a quien le apodaban Corazón, me manifestó que a él no le parecia la forma de escribir de Roque y que por tanto no la compartia para leerlo. Esta respuesta es acorde con las conclusiones que Ud. tiene en su editorial.

    Al fallecer Fco. me han surguido deseos de escribir sobre mi epoca de estudiante entre 1974 y 1979 en este colegio. Probablemente lo haga con motivo del dia del maestro.

    Lo felicito y siga con sus proeyctos

    Prof. José Alfredo Cruz Díaz

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