miércoles, febrero 02, 2011

Espejismo

María Tenorio

Caminé hasta la estación Pirámide cuando pasó la lluvia mañanera. Muchos vendedores de baratijas estaban instalados en los amplios pasillos, cubiertos con propaganda del movimiento Tecleños de Corazón. En el quiosco del Sin Rival me compré un sorbete de mora y leche en barquillo; unos pasos más adelante deslicé mi abono mensual y luego esperé en el carril con dirección al centro de San Salvador. El cronómetro marcaba 2 minutos para el próximo tren.

El vagón al que subí no iba demasiado lleno. Ocupé un asiento junto a un hombre mayor que llevaba audífonos y una mochila. La señora de enfrente --pelo teñido de remolacha profundo-- pareció confundirme con alguien conocido: “¿Cómo está, comadre Geña?”, me dijo. Negué con la cabeza y me cubrí tras la sección cultural de El Diario de Hoy que hablaba sobre un proyecto de grafiteros en el Museo de Arte que se desarrollaría con el apoyo de las Naciones Unidas. A los pocos segundos el metro arrancó casi sin zamaquearse.

Alcancé a leer una nota de Carmen Molina Tamacas sobre un descubrimiento arqueológico antes de detenernos en la siguiente parada: “Estamos en estación Gran Vía”, decía la sensual voz femenina en el altoparlante, “con conexión a Santa Elena y redondel Masferrer en la línea naranja”. ¿Será la voz de Aída Mancía?, me pregunté. Permanecí sentada leyendo el periódico mientras unos abandonaban y otros ocupaban el vagón.

La pantalla de TV del vagón atrajo mi atención cuando anunciaba un festival de cortometrajes producidos con el auspicio del Centro Cultural de España en San Salvador. En los próximos días se presentarían ahí, en el metro del AMSS, trabajos de Jorge Dalton, el Chino Figueroa, Arturo Menéndez, Ardhanari Zometa, Franklin Quezada y Tomás Guevara, entre otros. Recordé la pieza de Ardhanari y María Teresa Cornejo que tanto me gustó el año pasado en el Premio de Arte Joven, donde presentaban bailarinas vestidas de insectos.

La puerta se cerró frente a mí y seguimos el viaje. “Estación Ceiba de Guadalupe”, informaba la supuesta Aída Mancía; y unos minutos después “estación Cifco, antigua Feria Internacional”. Gran debate se montó en Facebook hace unos meses en relación con incluir el alias de Cifco en el nombre de esta estación del metro, recordé. “Estación Salvador del Mundo”, “estación Parque Cuscatlán”, “estación Catedral”. “La toallona”, dijo un tipo que había abordado el vagón en el parque Cuscatlán distrayéndome de la lectura de los clasificados del periódico. En Mercado Central, la próxima estación, me bajaría del metro.

Salí a la calle cerca del pabellón número 1, el que mejor conozco. Atravesé los puestos que rodean el mercado, subí las escaleras, pasé por el chorro donde llenan cántaros plásticos con agua, volví a ver la iglesia del Sagrado Corazón, y entré al pabellón por el lado de las lanas y los hilos. Ahí me detuve a comprar un par de delantales blancos de algodón: cumplido el primer objetivo de mi visita al mercado esa mañana.

Caminé hacia los baños, donde hay uno de mujeres y otro mixto; vi a la señora que vende mangos pelados y pregunté, como siempre, dónde venden animales, pues jamás he logrado ubicar esa sección. Me indicó una mujer que siguiera por el pasillo de la derecha: “el tufo la va guiar”, me dijo. Llegué donde había una jaula de tortugas, otra de patitos y varias de periquitos australianos. Pedí 10 libras del alpiste mixto y pagué con un billete de diez dólares: tenía en mis manos el segundo ítem que me llevó a mi lugar de compras favorito.

Solo me quedaba pasar a ver si había nuevos vestidos para las barbis de las niñas cerca de las ventas de quesos. Luego volvería al pabellón 1, saldría del mercado, pasaría rápidamente a dar una miradita a las novedades de la tienda Morena y, después, de regreso desde Mercado Central hasta Pirámide.

4 comentarios:

  1. Tiene que ser Aída Mancía ♥

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  2. Anónimo7:16 a. m.

    ¿lo de los vestiodos de la barbies también es ficción?
    En caso de ser verdad soy un super cliente potencial.

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  3. No es ficción lo de los vestidos de las barbies... en un puesto del pabellón 3 (creo), cerca de las ventas de quesos, venden ropa (no tan variada) a 1 dólar la pieza. Saludos, anónimo

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  4. Me gustó mucho esta entrada, aunque creo que las paradas de CIFCO y Ceiba de Guadalupe están demasiado cerca. Debería ser una sola: CIFCO-Ceiba.

    En letra Helvética, por supuesto.

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