miércoles, noviembre 11, 2009

Pero qué tragedia, niña

María Tenorio

Hola, niña, pero contame cómo te fue, qué tal te trataron los españoles. Algo piedras son los de Madrid, ¿va? Mejor te hubieras quedado unos días más por allá, niña. Mirá en qué momento regresaste, solo a encontrarte con esta catástrofe. Nosotros todos bien, niña. Pero tengo una tragedia cercana. La familia de la Toyita está de luto. Nos enteramos apenas hace unas horas, porque a la Toyita no le tocó salida este fin de semana y recién la llamó su hermana. Resulta que una prima de ellas se acompañó con uno de Verapaz y el año pasado se fueron a vivir para allá. Y hoy están desaparecidos, junto con la hijita de meses. No, vos, se me hace chiquito el corazón. Y la prima se crió con la Toyita, así que ya te imaginarás cómo está la pobre, desconsolada, esperando encontrar los cuerpos entre los escombros para darles sepultura. El Gordo ya le ofreció contribuir para los féretros de los tres, es bien generoso mi Gordo.

Y mis hijos tanto qué joden a la Toyita. Ni hoy que está de luto le dan agua, niña. La Alexia cuando regresa de la Escuela le pasa pidiendo gaseosa, pan con mantequilla y galletas. Y Bruno es otro, vos. Qué monos más huevones son mis hijos. Ven tele echados en la cama y no se levantan para nada. Son bien servidos. No sé cómo va hacer la Alexia cuando sea ama de casa. Ni Bruno si se casa con una feminista. "Traeme leche con chocolate, Toyita." No serían nada sin la famosa Toyita. Pero son rebuenos también. En la Escuela les han pedido que donen su ropita vieja para la gente damnificada de esta tormenta que nos tomó por sorpresa.

Fijate que con la Alexia sacamos su ropita de bebé, que yo se la tenía guardada en la bodega para cuando ella tuviera sus niños. Pero la mona me dijo: Mami, es tiempo de que donemos esa ropa, hay gente que la necesita. Qué linda, bien consciente. Puesi, hasta las lágrimas se me salieron cuando vi los suetercitos tan lindos, vos. Aquellos que trajimos de Miami cuando iba a nacer la Alexia, ¿te acordás? Que ese año el viaje de shopping fue solo de cosas para la bebé. Con decirte que hasta ganas me dieron de tener otro, pues. Pero tanto que cuestan los monos. Y estos dos se quieren ir a estudiar fuera.

Por cierto, a propósito de viajes, ¿cómo te fue en el tuyo? Tu hermana me ha contado que has regresado enamorada de Madrid, que hasta estás pensando en irte a vivir allá. Es que es precioso, es otro mundo. La gente es tan culta, tan educada. Mirá cómo cuidan sus buses y su metro. No que aquí es terrible. Dice la Toyita que los mareros asaltan en los buses. A ella le han quitado tres veces el celular, el que le paga su hermano que vive en Los Ángeles. Y siempre van repletos de gente, que parece ganado cómo se transporta nuestra pobre gente. Nada que ver con el transporte público de allá. Te apuesto que ni extrañaste andar en carro. Pero no más llegás aquí y, decime, no queda de otra.

Yo recuerdo que la última vez que estuve en España, cuando al Gordo lo invitaron a una reunión de ganaderos, disfruté tanto de caminar por las calles, en el centro de la ciudad. Es que aquí no se puede, vos. Esta ciudad está pensada para carro. En el paso a desnivel para ir a Multiplaza o en el de Santa Elena ni siquiera hay acera. A la gente de a pie le toca caminar sobre la calle, pegadito a la barda. El otro día siguiendo la recomendación de la Bessy me fui al Mercado Central a comprar asuntos para la piñata de Brunito. De plano, salen más baratos y hay una variedad de cosas que ni te cuento. Pero, mirá, niña, me raspé el pie derecho. Recién me había hecho el pedicure la Tere cuando se me zafó la sandalia porque me trabé en una cáscara de guineo toda prieta y chuca. Ay, no, toda fregada quedé del talón y del dedo gordo.

Bueno, vos, te voy dejando. El Gordo se queja de mis cuentas de celular, pero ni modo. Que se haga cargo. Ya me llegó mi turno en el salón y hoy me toca tinte. Ahí nos vemos el sábado, en el cumpleaños de la hermana de tu concuña.

Foto de Kika, de Pedro Almodóvar

3 comentarios:

  1. María, qué risa.
    Me ha encantado este texto, es de los mejores, retrata muy bien a las viejas encopetads que hacen caridad.

    Un abrazo desde el DF!

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  2. Es buenísimo... y creo que entendí todo :-)
    Hoy he pasado parte del día mostrando Madrid a una finlandesa y me he acordado muchísimo de ti. Las calles de por acá te echan de menos.

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  3. Anónimo7:21 p. m.

    Sólo permítame decir que esa imagen no corresponde a Mujeres al borde de un ataque de nervios, sino a Kika; otra película de Almodóvar.

    Saludos,
    Krlosv

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