miércoles, febrero 29, 2012

El principio de Arquímedes


Miguel Huezo Mixco

El escritor nicaragüense Arquímedes González está señalando un camino: en países como los de Centroamérica los escritores deben aprovechar las excepcionales plataformas de mercadeo electrónico para la autoedición de sus obras. Si apenas hay editoriales, si las librerías son una especie en extinción, y si los medios de comunicación tradicionales no les tiran bola a los autores, la opción es clara.

En primer lugar, porque publicar en formato electrónico cuesta una fracción de lo que vale la publicación de un libro en papel. En segundo lugar, se evitan las esperas eternas por un dictamen de parte de editores a menudo poco calificados, con notables excepciones, y cuya apuesta suele ser convencional. En tercer lugar, el autor se ahorra la indiferencia de los libreros que suelen confinar nuestros libros al rincón más oscuro
de la librería.

El ejemplo de Arquímedes enseña la manera en que debemos actuar. Hasta hace solo unos días ni editores ni libreros se tomaban en serio sus pretensiones literarias. Entonces se decidió a auto publicar sus libros en la librería virtual de la tienda Amazon. El pasado lunes su novela “La muerte de Acuario” se ubicaba entre los cuarenta y siete libros de la categoría de suspenso más vendidos en la mega tienda on-line, a un ritmo de 250 descargas diarias, a solo tres posiciones de “La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina”, de Stieg Larsson. La noche del miércoles ocupaba la posición sesenta y cuatro. Arquímedes tiene otros siete títulos publicados.

No solo los autores. También los editores salvadoreños visionarios debieran considerar seriamente incursionar en el campo de la edición electrónica. Para el caso, la estatal DPI tiene en su catálogo una nómina de autores exigidos por los programas escolares, que se venden sin mayor esfuerzo, pero se encuentra atada de manos y pies para responder, con el dinero y los recursos de mercadeo de que dispone, a las demandas de las nuevas camadas de autores.

Desearía equivocarme, pero el futuro de la literatura centroamericana, en términos de difusión e influencia públicas, está truncado si depende de las editoriales y los libreros locales. El libro electrónico, en cambio, tiene un potencial mercado de internautas familiarizados con la descarga de productos culturales gratuitos que podrían interesarse en adquirir libros a bajo costo.

En Centroamérica se necesita cada vez menos de los periódicos para la promoción y puesta en valor de las obras. Si a la gran prensa no le interesan nuestros libros, ahora existen revistas como la nicaragüense Carátula, de Sergio Ramírez, la guatemalteca Luna Park, o la salvadoreña Contracultura; y blogs como 1001 Trópicos, de Mildred Largaespada, o Mimalapalabra, del hondureño Geovanni Rodríguez, para citar algunos. Producciones centroamericanas se encuentran también en publicaciones electrónicas como FronteraD, El puercoespín, Orsai, o El Faro, Confidencial y Plaza Pública. El movimiento de autores centroamericanos (escritores, periodistas, fotógrafos, ensayistas, artistas visuales) en la web despliega una importante cantidad de iniciativas.

Por ello, después de cinco meses curando las actividades de los autores de la región en el magacín Autores de Centroamérica, alojado en la plataforma Scoop.it, puedo decir con alguna propiedad que lo importante y lo interesante está ocurriendo ahora en la web, en los blogs y en las redes sociales. El libro es un componente esencial de ese movimiento de cultura digital. Queremos ver más y mejores libros. Publicar en editoriales prestigiosas, fuera de la región, es importante. Pero estos casos serán siempre la excepción, como el de Arquímedes González en el mundo digital. En pobres países como el nuestro donde no hay editoriales ni librerías, los libros electrónicos son un camino a seguir.

Foto: Arquímedes González

(Publicado en La Prensa Gráfica, 29 de febrero de 2012)

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